29 de enero de 2013

trench



El otro día llovía en Sevilla. Ya sabéis que odio la lluvia con toda mi alma, pero a lo largo de mi camino he ido haciéndome de herramientas para que me sea más llevadera.

Una de esas herramientas es mi trench. Este en concreto llegó en forma de regalo de mi marido, que supo interpretar perfectamente mis señales que gritaban a todas horas "necesito un trench bueno", pero bueno, bueno....

Porque trench de Zara tenía un par de ellos, y bien que me hicieron el apaño, pero.... y este es un gran pero.... llega un momento en que sabes, reconoces, interiorizas que hay determinadas prendas que te podrían acompañar toda la vida, clásicos los llaman. Y si no es bueno, ni es un clásico ni es para toda la vida.

Pasa con la camisa blanca, pasa con las perlas, pasa con el bolso, pasa con el reloj, pasa con esos detalles que te completan.

Mi trench me hace torcer la mueca con la que me levanto un día de lluvia hacia una medio sonrisa, porque me lo puedo poner!!!... y eso es siempre un buen trato.

Mis combinaciones favoritas? Pitillo negro y...

trench de Carolina Herrera, zapatos de Chie Mihara, top de rayas de Massimo Dutti, botitas de Mango, camisa vaquera de Massimo Dutti


Si llueve, mucho, mucho, mucho.... me pongo mis Hunter!.... mi segunda herramienta para combatir el agobio que me da la lluvia!

Y vosotros... ¿Que prenda consideráis un clásico? ¿En que prenda no os importa invertir?

21 de enero de 2013

Cruella

Cuando mi lápiz de labios preferido, el Velvet Matte Lip Pencil, en tono Cruella (no es absolutamente maravilloso el nombre del tono?) de Nars, empezó a perder punta intenté afilarlo con uno de los tantísimos sacapuntas de lápices variados de maquillaje que tengo: Chanel, TooFaced, Bobbi Brown.

No lo conseguí. Los cabrones listos de Nars habían fabricado un lápiz con un tamaño estudiado para que sólo se pudiera afilar con el sacapuntas de la marca.

Como estas cosas me cabrean enfadan tremendamente, estuve durante varias semanas castigando a Cruella al olvido... pero no podía ser, yo echaba de menos ese tono y esa textura mate que tanto me había costado encontrar, porque después de probar año tras año cada una de las barras de labios que se me aconsejaban, o que veía ideales en otras, harta de regalar  barras de labios casi sin estrenar, había llegado Cruella y ahora un estúpido sacapuntas no nos iba a separar.

Así que el otro día me tragué mi orgullo y me fui a  comprar el artilugio en cuestión, y cual fue mi sorpresa al ver que además era precioso. Todo era precioso y perfecto. Los detalles, una vez más, desarmaron mi hostilidad.

Cruella is back.






12 de enero de 2013

hello


Hacía tiempo que tenía ganas de empezar una nueva etapa... El otro blog me ha dado muchísimas alegrías, por él he conocido a gente maravillosa y me ha abierto mundos que ahora forman parte de mi día a día, pero también es cierto que nació en una época de profunda transformación en mi vida y aunque no sé si esa trasformación ha llegado a algún puerto, lo cierto es que ya no me siento bien en aquella piel.

Una página que se cierra y otra que se abre, porque lo que sí tenía claro es que blogger sigue siendo mi medio de expresión, de comunicación, de resumir aquello que quiero contar más allá de la vida real.

Y empiezo hoy, y empiezo presentándome de una vez por todas, porque ya el anonimato tampoco me apetece: Hola, soy Tami (terminado en "i" latina, sí), de Tamar (sin "a" al final, por favor). Trabajo en el sector de la expositiva y el audiovisual y vivo con mi marido y 3 gatos en la ciudad de Sevilla.

Soy monárquica, anglófila, taurina, sibarita (que no pija), también me declaro comidista y buena cocinera y sé valorar el buen producto. Adoro el buen vino, y si no existiera el jamón de pata negra sería vegetariana.

Procuro tener siempre flores y caminar siempre por la parte soleada de la calle.

Vivo con una curiosidad sana por casi todo, soy animalista, con una coquetería seca y nada afectada. La moda ya no me importa, pero me gusta sentir lo que visto.

Tranquila.

Imaginativa.

Realista.

No soy de lágrima fácil, tampoco de abrazo.

Me esfuerzo en ser viajera, no turista. Odio el trayecto.

Siempre en lucha con la báscula y el despertador. Amiga de la cosmética y el medicamento suave. Enemiga del triste, del gris, del tibio.

Habladora, observadora, no me gusta nadar y guardar la ropa.

Coleccionista fanática de zapatos... no me preguntéis cuantos tengo porque la vergüenza me impide confesarlo.

No soy perfeccionista, pero me gusta hacer lo correcto.

También tengo defectos, muchos defectos....esos los guardo para otro día.