27 de enero de 2014

enero es dieta?

Así que estoy volviendo a mi "dieta" estos días, que además me da la oportunidad de experimentar en la cocina, cosa que ya sabéis que me encanta.

Y buscando nuevos retos el otro día me hice el famoso arroz de coliflor, y me gustó. Además le vi un montón de posibilidades. Es curioso como la manera "tradicional" de preparar la coliflor, cocida y después aliñada o sofrita o al horno, es la más pesada, la más "indigesta". A mi la coliflor tipo arroz, o la pizza que os comenté hace un tiempo me gustan además de por su sabor y posibilidades, por que es su fórmula más ligera: desmenuzada en crudo y después al horno o a la plancha....



La versión del arroz de coliflor que hice es muy, muy sencilla:

1 coliflor mediana
1 cebolla cortada en tiritas finitas
1 zanahoria cortada en taquitos pequeños
1 tallo de apio cortado también finito
1 puñadito de pasas
1 puñadito de almendras crudas
1 diente de ajo, sal, curry

Desmenuza el una picadora los floretes de la coliflor (sin el tallo) hasta conseguir una textura y tamaño como de arroz. Pon las pasas en agua caliente para que se hidraten y cojan volumen. Pon las almendras a tostar en una sartén a fuego lento hasta que cojan un tono bonito.
En una sartén con un poco de aceite de oliva, dorar las cebollas, el ajo exprimido, la zanahoria y el apio. Cuando estén en su punto (algo hechas pero todavía crujiente) añade la coliflor desmenuzada y remueve mientras todo se hace poco a poco, añade el curry y la sal... Cuando lo veas hecho (la coliflor debe quedar algo durita, no extremadamente hecha) añade las almendras, las pasas vuelve a remover para mezclarlo bien, y ya está.

Y a vosotros, que os gusta comer en el día a día, entre semana?

Os dejo también unas fotos de Rodolfo, para que veáis que ya está totalmente recuperado, y yo aún diría más.... parece que ha rejuvenecido después de la operación y está más juguetón que nunca, nos tiene alucinados.




Buena semana para todos.

21 de enero de 2014

por orden...

Nos mudamos. Empaquetamos todas nuestras cosas, montamos a nuestros, en ese momento, 7 gatos en el coche y vinimos aquí. Lejos.

La casa es hermosa y tiene una luz magnífica y el sol entra en las habitaciones, pero está lejos y la zona está mal comunicada. Es temporal, pero aún así nos esforzamos en que, aunque sea por poco tiempo, sea un hogar. Todavía faltan cosas por colocar, pero ya tiene nuestra huella.



Y la mudanza vino en medio de las navidades, y fuimos capaces de preparar cenas y despedir año como mandan los cánones. Incluso pudimos sacar algún tiempo para comprar regalos, y hasta envolverlos bonitos. Y también recibimos los nuestros: mucha materia culinaria, mucho craft...

También sucedió mi cumpleaños y otra vez regalos, y yo me autoregalé un sobrero, de Patricia Buffuna, que hacía años que le tenía ganas, y el sobrero, su tienda y ellos, son maravillosos.


 
Y después vino la boda. Nos hemos casado, yo y mi marido nos hemos casado. Porque aunque siempre ha sido mi marido, ahora parece ser que sí que lo es. Nada especial, ceremonia de tres minutos escasos y comida con la familia. Tal como queríamos.

Y por fin podemos respirar, por fin podemos retomar la normalidad. Nuestra normalidad. Salir a dar paseos agradables los fines de semana, que los he echado tantísimo de menos, estaba tan cansada de tanto movimiento que casi no me tiene deprimida el invierno.


Y ahora sí, ahora parece que ya vamos a ser 2 humanos y 5 gatos. Cayetana y Fabiolita se quedan. Y la madre, Cayetana, no deja de sorprenderme. No sabemos su edad y es muy precavida, miedosa, aunque ha empezado a jugar.




Estoy aquí.