27 de abril de 2014

5 gatos 5

Atención, post gatuno... sal corriendo si los gatos no son lo tuyo...

No me quiero entretener en contar como nuestra vida pasó de ser una vida con tres gatos a una vida con cinco. Me aburre dar explicaciones, además no hay nada ni heroico, ni rarito es ese cambio... Las cosas son como son, vienen y tu las aceptas, porque sencillamente están para ti. Para que luchar contra lo que el destino te tiene adjudicado?

El paso de tres a cinco ha sido más sencillo que el de dos a tres. Aquí todo el mundo va teniendo claro cual es su rol, y así es:

Por riguroso orden de llegada....

Catalino

Sigue siendo el jefe de la manada, aunque ahora no cuenta con la mayoría absoluta ha llegado a un pacto de coalición con la otra parte. Está tranquilo, quiere estar tranquilo y aunque le hace algún guiño a la pequeña, a las niñas no las trata como a su familia. Están, el las deja estar, pero no hay juegos ni cariños.


 Rodolfo

A Rodo le cuestan más los cambios y ha tenido alguna pelea con Cayetana y Fabiola. Poco a poco, muy lentamente, va admitiendo la situación, pero jamás permitirá que las nuevas duerman con nosotros, tanto es así que hay veces que tiene pesadillas y se despierta gruñendo y arañando a todo el mundo en la cama. Estos terrores nocturnos están desapareciendo, pero necesita tanta atención y tanto cariño para que no tenga celos...


 Nicolás

A Nico todo le resbala, al principio estuvo un poco antipático con las niñas pero se le pasó en dos días, no tiene carácter para mantener un enfado, y nosotros nos alegramos de ello. El sí juega con Fabi, al corre-corre, al escondite, etc, aunque mantiene las distancias, es amiga, no hermana.


 Cayetana

No sabemos que edad tiene, y ha sido callejera toda su vida... todavía, aún teniendo ya casa, es callejera. Es desconfiada y le cuesta recibir una caricia sin tener miedo. Hemos tenido mucho miedo con ella, miedo a que no se adaptara y se escapara y no se encontrara en su lugar de origen y pudiera pasarle algo, pero no, Cayetana no quiere irse. En la otra casa la vimos trepar por un muro altísimo sin ningún problema para salir de un patio, y aquí, que lo tendría infinitamente más fácil, no lo hace. Cayetana se quiere quedar, pero no podrá ser jamás una gata doméstica, tiene mucha calle a las espaldas.


 Fabiola

La niña mimada. La mimamos nosotros y la mima su madre, quizás porque es el único hijo del que ha disfrutado de tres camadas que por lo menos tenemos constancia que ha tenido. Es despierta, juguetona, alegre, cariñosa, pero no tiene con nosotros la relación que tienen los tres niños... Ellos son hijos, Fabiola no, para Fabi somos una especie de padrinos, porque tiene una madre que le enseña, protege, cuida, y con la que además juega muchísimo. A nosotros nos quiere, pero de distinta manera.


 Y luego estamos nosotros... comprando más pienso y más latas, cambiando arenas y limpiando bandejas con más frecuencia, negociando tratamientos con el veterinario, planificando las vacaciones con más incógnitas y variables, disfrutando lo que la vida nos ha regalado.



20 de abril de 2014

la huella

 La huella. Josep Maria Subirachs. 1973. Parque García Sanabria. Sta. Cruz de Tenerife.


Tras volver a Sta. Cruz después de un buen montón de años todo se me ha vuelto más claro... uno no puede huir, aunque ni siquiera lo hayamos intentado, de lo que somos, de lo que nos fue grabado... Todo está ahí, los orígenes... las huellas.



Perdonad la calidad de las fotos. Todas hechas con el móvil.

6 de abril de 2014

sigo en verde

 No estoy perdida, estoy de primavera.