28 de octubre de 2014

conciliar



 Si pienso detenidamente en como he afrontado a lo largo de mi vida las obligaciones frente a lo que de verdad me gusta hacer, me deprimo...

Jamás supe conciliar, y siempre he tenido un regusto a batalla perdida en lo que se refiere a lograr vivir de lo que a uno le gusta. Dichosos aquellos que tengan claro lo que les gusta tanto como para tirarse de cabeza a por ello. Ese no es mi caso.

Tengo la sensación de haberme dejado llevar en la mayoría de las ocasiones y cuando he encontrado algo que me absorbía, ha sido por casualidad.

Precisamente casualidad no fue venir a vivir a este lugar, y aunque otra de mis constantes en mi vida es el escepticismo, y que aquí se hizo patente desde el principio negándome a mi misma que me gustara este lugar, la verdad es que hoy no me veo sin mi ración diaria de paseo campestre.


Me gusta tanto todo lo que veo cuando salgo a correr o a pasear, a tan sólo 10 pasos de mi puerta, que cuando no puedo hacerlo me invade un cabreo monumental.

Conozco la posición de cada olivo, el rosal abandonado, donde tarda más en secarse el agua de las lluvias, los caminos ocultos, la hora a la que pasa el señor del tractor con su perro para encender la bomba de riego, las higueras.


¿Y como conciliar todo esto con la vida que nos es obligada vivir? Me faltan ganas y recursos. Me dejo llevar una vez más.



PD. Fotos de móvil... de ahí su calidad...

19 de octubre de 2014

La calle no es vida...



Aparte de haberse quedado con una de sus niñas, y de haberle colocado al resto de su última camada en casas respetables, Cayetana tiene a su disposición una amplia habitación que comparte con Fabiolita y a ratos conmigo, porque es donde tengo el ordenador y el estudio desde donde os escribo.

Tiene la habitación mucha claridad pues tiene tres amplios ventanales, con mosquiteras, para que también corra el aire pero no entren ni bichos ni gatos de la calle.

Tiene Cayetana un puff y una gran cesta para las siestas de verano, y un rascador de dos pisos con habitáculo y una camita abrigada para las noches de invierno.

Cayetana también tiene su cuenco para el agua, de cerámica, sobre mantel de motivos gatunos, y un baúl de madera al que le hemos ideado una puerta, donde se esconde su cajón de arena.

Tienen madre e hija dos latas preciosas llenas de juguetes, que ellas mismas se administran.

Cuando quieren, porque la puerta de la habitación siempre está abierta, bajan con el resto de la familia.

Come en la planta baja, pero si algún día no tiene ganas de compartir su vida con los demás, no hay problema.... gustosamente le subimos la comida a sus aposentos.

Come dos veces al día sus dos raciones de pienso de calidad bañado con un poco de sabrosa latita.

Visita al veterinario regularmente, y claro, ya tiene sus papeles.

Cayetana lleva casi un año con nosotros, y dice que ahora comprende que la calle no es vida.




12 de octubre de 2014

pasear lisboa

Saudade, sí.






Saudade, sí.

5 de octubre de 2014

octubre = cambios

Para mi octubre es mes de cambios... se diría que de verdad acaba el verano, aunque por aquí es ahora cuando disfrutamos de una temperatura que nos permite mezclar sandalias con chaqueta.

Ahora también se reinicia mi adicción por los calcetines bonitos y busco desesperadamente productos de temporada que me hagan olvidar que ya se terminaron sandías y ciruelas.

Empiezo a hacer cambios en la casa y hacen su aparición estelar la mantita para el sofá y las alfombras.

Retomo la compra semanal de flores porque la temperatura permite que vivan más de dos días, y poco a poco se van colando los perfumes de invierno en el tocador.

También llega el café derramado sobre las prisas mañaneras.


Botas: Plumo
Calcetines: Bonne Maison
Manta: House of Rym

Todo lo demás... inspiración vía Pinterest

Después de más de un año hemos retomado nuestro otro blog... os acordáis? PanComidoYCompañía... Ya sabéis aquí en el lateral tenéis el enlace.

Sed todo lo felices que se os permita.